top of page
Buscar

Leer no es adelantar procesos: es construir mundos

  • Foto del escritor: Constanza Romero P.
    Constanza Romero P.
  • 23 abr
  • 2 Min. de lectura

Hoy se celebra el Día del Libro.

Y, como cada año, veremos repetir lo mismo:

que leer es importante, que fomenta el lenguaje, que abre puertas.


Todo eso es cierto.

Pero no es suficiente.


Porque hay algo que no estamos diciendo con la misma fuerza:

  • estamos enseñando a leer antes de que los niños tengan algo que comprender.


Y eso sí es un problema.


Hoy se habla de iniciación temprana, de estimulación oportuna, de ventajas académicas. Se celebra cuando un niño reconoce letras antes, cuando lee palabras antes, cuando “va adelantado”.


Pero en ese apuro, estamos olvidando algo esencial:

leer no comienza cuando el niño decodifica.

leer comienza cuando el niño comprende.


Y comprender no se enseña en una ficha.

Se construye.


Se construye cuando un niño escucha una historia y se la imagina.

Cuando anticipa lo que viene.

Cuando se emociona con un personaje.

Cuando pregunta.

Cuando conecta.


Ahí empieza la lectura.


No en el cuaderno.

No en la evaluación.

No en la exigencia.


En la experiencia.


Desde la neurociencia sabemos que cuando leemos a un niño, su cerebro no solo escucha.

Construye.


Se activan redes neuronales que integran lenguaje, memoria, emoción e imaginación. Se crean conexiones que luego permitirán comprender lo que lea por sí mismo.


Pero ese proceso necesita tiempo.


Y ese tiempo hoy no siempre se está dando.

Porque en muchos espacios educativos (y también familiares) la lectura dejó de ser una experiencia y se transformó en una meta.


Hay que leer antes.

Hay que avanzar más rápido.

Hay que cumplir.


Y entonces pasa lo que hoy vemos cada vez más:

  • niños que leen… pero no comprenden.


No porque no puedan.

Sino porque nadie construyó con ellos el significado antes de enseñarles la forma.


Esto incomoda, porque nos obliga a mirar nuestras propias prácticas.


Nos obliga a preguntarnos si estamos enseñando a leer…

o si estamos apurando procesos para responder a un sistema que mide más rápido de lo que comprende.


Porque leer en la infancia no es solo un proceso cognitivo.


Es también un acto profundamente emocional.


Leer es detenerse.

Es compartir.

Es estar.


Es un adulto que baja el ritmo y se sienta al lado de un niño a construir un mundo juntos.

Y en ese gesto, aparentemente simple, ocurre algo que no se puede medir fácilmente:

se construye vínculo.


Y ese vínculo no es secundario.

Es la base.


Un niño que asocia la lectura con seguridad, con cercanía, con disfrute…es un niño que, en algún momento, va a querer leer.


No porque tenga que hacerlo.

Sino porque le hace sentido.


Entonces, tal vez, la pregunta no es cómo logramos que los niños lean antes.


Tal vez la pregunta es otra:

 ¿Estamos generando las condiciones para que quieran leer después?


Porque la diferencia no la marca quién aprende primero.


La marca quién logra comprender, imaginar, conectar y encontrar sentido en lo que lee.


Y eso no se logra adelantando procesos.


Se logra respetándolos.


En un sistema que empuja a acelerar,

quizás el acto más pedagógico hoy sea detenerse.


Leer en la infancia no es adelantar el futuro.


Es construir las bases para habitarlo.


Si quieres ver tu regalo "Día del Libro" haz click aquí : Materiales


Comentarios


bottom of page