top of page
Buscar

MAMÁ, HOY ES MI PRIMER DÍA DE JARDÍN

  • Foto del escritor: Constanza Romero P.
    Constanza Romero P.
  • 9 mar
  • 2 Min. de lectura

Mamá, hoy es mi primer día de jardín.


Tengo un poco de miedo.

También un poco de ansiedad.


Hoy me enfrento a nuevos compañeros, nuevas personas, nuevos espacios.

Personas que quizás no conozcan mis gustos, mis deseos o mis necesidades.


Tengo miedo de que no entiendan mi forma de ser.

De que no escuchen lo que mis palabras aún no son capaces de decir.


Mamá, sé que para ti también es un proceso difícil.

Sé que quieres que aprenda, que crezca, que avance en mi camino.


Pero este camino todavía no puedo recorrerlo solo.

Necesito hacerlo de tu mano.


Te pido un poco de paciencia.

Un poco de comprensión.


Mi llanto, mis gritos o mis pataletas no son mal comportamiento.

No soy un niño mimado ni caprichoso, aunque a veces así parezca o así lo digan.


Solo estoy tratando de encontrar seguridad para enfrentar tantos cambios.


Recuerda que aún estoy aprendiendo a reconocer y expresar lo que siento.

Y no siempre es fácil.


A veces ni yo mismo sé lo que me pasa.

En mi cabeza hay un torbellino de emociones que aparecen todas juntas y que, muchas veces, me nublan.


No sé cómo explicarlo.

No sé cómo decirlo.


Por eso necesito de tu guía.

De tu acompañamiento.


Necesito que me ayudes a ponerle nombre a lo que siento, a entender lo que me pasa, a ir superando poco a poco mis miedos y mis inseguridades.


¿Recuerdas la última vez que algo te dió miedo?

¿Recuerdas la última vez que sentiste vergüenza?


A mí también me pasa.


Sé que muchas veces me ves grande.

Que ya he ido creciendo.


Pero aún soy tu niño.


Por favor, no me mires con ojos de adulto.

Hay muchas cosas que todavía no logro hacer.


No porque no quiera.

No porque sea testarudo.


Sino porque mi cerebro, mi cuerpo y mi sistema nervioso todavía están aprendiendo.


Con amor, mamá, poco a poco lo voy a lograr.

Voy a aprender.

Voy a adaptarme.


Pero ahora necesito algo muy importante de ti.


Necesito que me prestes la seguridad que todavía estoy construyendo.

Necesito que pongas palabras a mis emociones cuando yo aún no puedo.

Necesito saber que cuando termine el día y vuelva a casa, tus brazos estarán ahí.


Un refugio.


Un lugar donde descansar después de un día largo en el jardín.

Un lugar donde volver a sentirme seguro.


Porque cuando me cuesta separarme de ti, no es mal comportamiento.


Es solo el proceso de aprender a estar en el mundo…mientras todavía necesito saber que tú estás ahí.

 

 

A veces hablamos mucho de adaptación de los niños al jardín. Pero olvidamos que, detrás de cada niño que llora, hay un corazón que recién está aprendiendo a separarse de quien más ama.

Comentarios


bottom of page